El Codex Calixtinus y nuestro País

31.03.2021

El Codex Calixtinus o Liber Santi Jacobi es una compilación de varios libros manuscritos, redactada por un grupo de monjes adscritos probablemente al Scriptorium de la Catedral De Santiago, en la primera mitad del siglo XII.

El códice, que debió estar terminado hacia 1.140, durante los reinados de Alfonso I "El Batallador" o García V "El Restaurador" en Navarra; se compone de una carta del Papa Calixto II (falsa en cualquier caso, puesto que este Papa ya había fallecido antes de 1.124) dirigida a la Abadía de Cluny y a Diego Gelmirez Obispo de Compostela, contando los testimonios que recogió durante una supuesta peregrinación a Santiago.

Capitel Romanico de Roldan y Farragut en el Palacio Real de Lizarra-Estella
Capitel Romanico de Roldan y Farragut en el Palacio Real de Lizarra-Estella

A esta primera parte, le sigue un libro de liturgias; otro libro dedicado a los milagros de Santiago; Un tercer libro dedicado al traslado del cuerpo de Santiago hasta Compostela; el libro 4º que es un panegírico de la vida de Carlomagno y su sobrino Roldan; el libro 5 que es el libro en que nos centraremos, que es una guia del peregrino a Compostela, donde se detallan los lugares que han de visitarse durante el camino y finalmente dos apéndices, el primero de los cuales se compone de una colección de canciones polifónicas religiosas y el segundo y ultimo apéndice con una bula del Papa Inocencio II y varios folios sueltos más pero que son de fecha posterior, probablemente de finales del siglo XII.

Pero centrémonos en el libro 5º. La Guía del Peregrino

Tradicionalmente se ha atribuido la autoría de este libro a Aymeric Picaud, monje benedictino de Paternay Le Vieux, en la región de Poitou y cuyo nombre aparece citado en un par de ocasiones en el Códice; pero últimamente esta autoría se ha puesto en duda y lo más probable es que el autor de este 5º libro sea Hugo el Potevino, monje de Vezelay. Se trata de una guía de viaje a través del Camino de Santiago, donde se referencian paradas, lugares que hay que visitar y se ofrece un detalle de los países y las gentes por donde atraviesa el camino.

Pues bien, sea quien fuere el que escribió la obra, he aquí lo que dice de nosotros, los vascos y como nos describe:

Nota aclaratoria; Cuando el autor se refiere a Vascos y Navarros (Tellus Basclorum y Tellus Navarrorun en el original latino)hace una diferenciación etnográfica únicamente, tiene claro que ambos mundos forman parte del Reyno de Navarra bajo el cetro de Alfonso I "el Batallador"; Eso lo tiene claro incluso al diferenciar entre Reyno de Navarra y Reino de Aragón, en este momento bajo el mismo monarca; llama vascos a los habitantes del Reyno de Navarra al Norte de los Pirineos, citando como su Puerto más importante el de Baiona; y llama Navarros a los súbditos del Reyno de Navarra al sur de los Pirineos poniendo su frontera en los Montes de Oca en la actual provincia de Burgos, después de la Rioja y de la Parte occidental de la actual provincia de Soria

Puerto de Cize desde Donibane Garai
Puerto de Cize desde Donibane Garai

....Viene luego, cerca de Port de Cize, el territorio de los Vascos, con la ciudad de Bayona en la costa, hacia el Norte. Es ésta una región de lengua bárbara, poblada de bosques, montañosa, falta de pan y vino y de todo género de alimentos excepto el alivio que representan las manzanas, la sidra y la leche.

En este territorio, es decir, en las proximidades de Port de Cize, en las localidades de Ostabat, Saint Jean y Saínt Michel Pied de Port, los recaudadores de portazgo son tan malvados que merecen la más absoluta condena, porque armados con dos o tres garrotes, salen al paso a los peregrinos arrancándoles por la fuerza injustos tributos. Y sí algún caminante se niega a pagar el dinero que le piden, le golpean con los garrotes y en medio de amenazas le registran hasta las calzas y le quitan el censo.
Las gentes de esta tierra son feroces como es feroz, montaraz y bárbara la misma tierra en que habitan. Sus rostros feroces, así como la propia ferocidad de su bárbaro idioma, ponen terror en el alma de quien los contempla. Como legalmente sólo pueden cobrar impuestos a los mercaderes, el que cobran a los peregrinos y viajeros es ilegal. Cuando la tarifa sobre algo es de cuatro o de seis monedas, ellos cobran ocho o doce, es decir, el doble.
Es preciso saber que los recaudadores del portazgo no deben cobrar tributo alguno a los peregrinos, y que los referidos barqueros no pueden cobrar, como tarifa por la travesía, más que un óbolo por dos personas, si son ricas; y uno sólo por el caballo; y si son pobres, nada. Y que están obligados a tener barcas grandes, en las que quepan cómodamente las personas con sus caballerías.
En territorio todavía de los Vascos, el Camino de Santiago pasa por un monte muy alto, denominado Port de Cíze, porque por ese monte se transportan las mercancías de un país a otro. Tiene ocho millas de subida y otras ocho de bajada: su altura, en efecto, es tanta que parece que toca el cielo. A quien lo sube le parece que puede palpar el cielo con su propia mano. Desde su cumbre puede verse el mar británico y occidental, así como los confines de tres regiones. En la cima de este monte hay un lugar llamado la Cruz de Carlomagno, porque en él, en tiempos pasados, Carlomagno se abrió camino con hachas, piquetas, azadas y otras herramientas. A continuación alzó figuradamente en alto la cruz del Señor, y doblando las rodillas en dirección a Galicia, elevó sus preces a Dios y a Santiago. Por este motivo, los peregrinos tienen por costumbre hincarse allí de rodillas y orar vueltos hacia la patria de Santiago, y cada uno deja clavada una cruz, estandarte del Señor. Hasta mil se pueden encontrar allí. De ahí que se tenga a éste por el primer lugar de oración a Santiago en el camino.

En ese monte, antes de que el cristianismo se extendiese por todo el territorio, los impíos de los navarros y de los vascos, tenían por costumbre, a los peregrinos que se dirigían a Santiago, no sólo asaltarlos, sino montarlos como asnos y matarlos. Junto a este monte, en dirección norte, está el valle llamado Valcarlos, en el que acampó el mismo Carlomagno con sus ejércitos, cuando sus guerreros murieron en Roncesvalles. Por él pasan también muchos peregrinos camino de Santiago cuando no quieren escalar el monte. A continuación, en la bajada, están el hospital y la iglesia en la que se encuentra el peñasco que el poderosísimo héroe Roldán, con su espada partió por medio de arriba a abajo, de tres golpes. Viene luego Roncesvalles, el lugar donde tuvo lugar el gran combate en el que perecieron el rey Marsilio, Roldán y Oliveros con otros cuarenta mil combatientes cristianos y sarracenos.

Pasado este valle, viene la tierra de los navarros, rica en pan, vino, leche y ganados. Navarros y vascos tienen características semejantes en las comidas, el vestido y la lengua, pero los vascos son de rostro más blanco que los navarros. Los navarros se visten con ropas negras y cortas hasta las rodillas como los escoceses y usan un tipo de calzado que llaman abarcas, hechas de cuero con el pelo sin curtir, atadas al pie con correas y que sólo envuelven las plantas de los pies, dejando al descubierto el resto. Gastan, en cambio, unos mantos negros de lana que les llegan hasta los codos, con orla, parecidos a un capote, y a los que llaman sayas. Como se ve, visten mal, lo mismo que comen y beben también mal, pues en casa de un navarro se tiene la costumbre de comer toda la familia, lo mismo el criado que el amo, la sirvienta que la señora, mezclando todos los platos en una sola cazuela, y nada de cucharas, sino con las propias manos; y beben todos del mismo jarro. Cuando los ve uno comer, le parecen perros o cerdos.

Y oyéndoles hablar, te recuerdan los ladridos de los perros, por lo bárbaro de su lengua. A Dios le llaman urcia(Urtzi); a la Madre de Dios, andrea Maria; al pan, orguí(Ogia); al vino, ardum(Ardoa); a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera(Eliza); al sacerdote, belaterra, que significa bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; y a Santiago, iaona domne iacue.

Son un pueblo bárbaro, diferente de todos los demás en sus costumbres y naturaleza, colmado de maldades, de color negro, de aspecto innoble, malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud y enseñados a todos los vicios e iniquidades, parejos en maldad a los Getas y a los sarracenos, y enemigos frontales de nuestra nación gala. Por una miserable moneda, un navarro o un vasco liquida, como pueda, a un francés. En algunas de sus comarcas, en Vizcaya o Alava por ejemplo, los navarros, mientras se calientan, se enseñan sus partes, el hombre a la mujer, y la mujer al hombre. Además, los navarros fornican incestuosamente al ganado. Y cuentan también que el navarro coloca en las ancas de su mula o de su yegua una protección, para que no las pueda acceder más que él. Además, da lujuriosos besos a la vulva de su mujer y de su mula. Por todo ello, las personas con formación no pueden por menos de reprobar a los navarros.

Sin embargo, se les considera valientes en el campo de batalla, esforzados en el asalto, cumplidores en el pago de los diezmos, perseverantes en sus ofrendas al altar. El navarro, cada vez que va a la iglesia, ofrece a Dios pan, vino, trigo, o cualquier otra ofrenda. Dondequiera que vaya un navarro o un vasco se cuelga del cuello un cuerno como un cazador, y acostumbra a llevar dos o tres jabalinas, que ellos llaman auconas (Azkonak). Y cuando entra o vuelve a casa silva como un milano. Y cuando emboscado para asaltar una presa, quiere llamar sigilosamente a sus compañeros, canta como el buho o aúlla como un lobo...

Sobre los ríos de Nuestro Pais dice la Guia del Peregrino:

Estos son los ríos que se encuentran desde Port de Cize y Somport hasta Santiago. Del Somport procede el saludable río llamado Aragón, que riega España. De Port de Cize, en cambio, sale el sano río que por muchos es llamado Runa y baña Pamplona. Por el Puente la Reina pasa el Arga y tambien el Runa. Por el lugar llamado Lorca, en su parte oriental, pasa el río que se llama Salado. Allí guardate de beber ni tú ni tu caballo, pues el río es mortífero. En nuestro viaje a Santiago, encontramos a dos navarros sentados a su orilla que estaban afilando sus navajas, con las que solían desollar las caballerías de los peregrinos, que bebían aquella agua y morían. Y a nuestras preguntas contestaron, mintiendo, que era buena para beber. Por lo cual abrevamos en ella a nusetros caballos y en seguida murieron dos de ellos, que inmediatamente aquellos desollaron.

Por Estella pasa el Ega: su agua es dulce, sana y muy buena. Por la villa llamada Los Arcos corre un agua muy malsana. Y más allá de Los Arcos junto al primer hospital, es decir, entre Los Arcos y el mismo Hospital, pasa una corriente mortífera para las bestias y hombres que beben sus aguas. Por el pueblo que se llama Torres, en Navarra, corre un río malsano para animales y hombres que en él beben. Luego, por la villa llamada Cuevas, fluye un río igualmente nocivo. Por Logroño pasa un río enorme, llamado Ebro, de saludables aguas y abundantes peces. Todos los ríos que se encuentran desde Estella a Logroño son malsanos para beber hombres y bestias, y sus peces lo son para comerlos.

Esta claro que mucha simpatía no nos tenía; pero bueno, es evidente que se trata de exageraciones.

Estos fragmentos ya han sido tratados como se merecen por varios estudiosos, por el distorsionado y malintencionado retrato que se hace de todo un pueblo. En mi opinión, tanto la pasión que se despliega en estas páginas, como el amplio retrato etnográfico de lo navarro del siglo XII, revelan un roce más que ocasional y una observación que excede con mucho la experiencia que haya podido adquirir un peregrino a caballo en su paso por esas tierras, por observador y curioso que fuera.

Esta pasión, este odio hacia los aborígenes vascos, combinado con un conocimiento más que notable del territorio de los alrededores de Lizarra-Estella, fundamentalmente los que están entre Estella y Logroño, y combinado con las descalificaciones de todos los ríos entre el Ega y el Ebro, y combinado con los elogios desmesurados a Estella y a su río, nos hacen pensar en que nuestro autor ha identificado su pensamiento con el de sus compatriotas establecidos en el burgo de francos de Lizarra-Estella, y se ha imbuido del clima de confrontación civil entre éstos y la población autóctona euskaldun, que habitaba los alrededores. Todo lo cual explicaría el odio exacerbado que muestra en sus juicios, propio de una enemistad vieja, con tintes partidistas y racistas. Recordemos su impresentable generalización, auténtica llamada al odio entre pueblos, de que "un navarro, como pueda, liquida a un francés". Las ridiculizaciones de las que hace objeto a la lengua de los navarros, así como a sus costumbres en la mesa, bien podrían ser eco del humor racista, o "étnico", del que nuestro autor habría participado durante su estancia en Lizarra-Estella. Eso por no hablar de los comentarios sobre las costumbres sexuales de los navarros, que tienen todo el mal sabor de un chiste, llamémosle escatológico, de los muchos que circularían por los mentideros tabernarios de los burgos estelleses de entonces para humillar al enemigo cotidiano.

Alfonso I de Navarra
Alfonso I de Navarra

Ninguna persona con un mínimo de sentido, ante estos fragmentos, podría pensar que estamos ante un retrato costumbrista objetivo del pueblo navarro o vasco de entonces.

Sí que lo estamos, sin embargo, en las descripciones que podríamos calificar como "neutras" -usos en el vestir o en el armarse, o la lista de palabras en Euskera que muestra o en aquellas en que se elogia algún aspecto ético o consuetudinario de los navarros.

No hemos tocado todavía un último punto: que el texto en que se insertan estas lindezas es una "guía práctica", un servicio de información para los peregrinos de Santiago. Con los elogios a Lizarra-Estella y los denuestos a las poblaciones vecinas, nuestro autor estaba invitando a los peregrinos a pasar corriendo por estas zonas y a descansar en el "paraíso" de Lizarra-Estella, abastecido de todo tipo de bienes. Así, nuestro texto sería también la mejor de las propagandas para los estelleses, muchos de cuyos habitantes tenían en las peregrinaciones su principal fuente de ingresos.

En fin, para concluir, seguimos sin saber casi nada del autor real. Que fue escrita por franceses, eso es evidente y cada dos folios hay un pasaje en el que se verifica este extremo; Pero la obra fue escrita en España, y detrás de ella había grandes intereses. No uno solo, sino varios o muchos complementarios, y un autor, o varios autores Franceses y no hay nada que una más a unos franceses que su tradicional gloria por los fracasos y desventuras propias, y que mayor desastre nacional para los galos que la derrota de Carlomagno y su sobrino Roldan en Orreaga a manos de los navarros. Yentre otros intereses de los que hablo, detrás de esta obra podría estar perfectamente la monarquía leonesa de la época del emperador Alfonso VII y su inveterado, mezquino y tradicional hostigamiento hacia las fronteras del Reyno de Navarra; la orden de Cluny e incluso la institución papal; pero sobre todo podrían estar también detrás de él los burgos de francos de Navarra, especialmente el de Lizarra-Estella.

© 2020 gorka_o@hotmail.com
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar