BENEDICTO IX; EL PAPA NIÑO, O EL DEMONIO HECHO PONTIFICE

05.08.2020

Hubo una época en la Historia de la Iglesia en la cual la degeneración, las sordidez y los escándalos de todo tipo llegaron hasta tal punto que ha sido llamada por la ciencia histórica como la "era de la Pornocracia"; pues bien, si alguien piensa que después de aquella época no había más límites o records que superar se equivoca.

Tras la muerte el 20 de octubre de 1032, de Juan XIX (de nombre Romano, Roma, (¿?) - fallecido en octubre de 1032 fue el papa n.º 144 de la Iglesia católica de 1024 a 1032).a causa de una oportuna dosis de veneno administrada por secuaces del Conde Alberico III, dueño de Roma; Este sobornó a la curia romana para que fuera nombrado papa su hijo Teofilacto de apenas 12 años quien fue ordenado sacerdote, obispo, cardenal y papa enel mismo acto. El papa niño asumiría el nombre de Benedicto IX.

EL POBRE JUAN XIX SIN SABER QUE VA A SER ENVENENADO
EL POBRE JUAN XIX SIN SABER QUE VA A SER ENVENENADO

Benedicto IX (Roma; 1021 - Grottaferrata, Estados Pontificios; 1055), fue el 145º, 147º y 150º papa de la Iglesia católica de 1032 a 1044 en un primer período; de abril a mayo de 1045 en un segundo período y de 1047 a 1048 en un tercer período. Benedicto era miembro de la familia de la dinastía de los Teofilactos que le dio seis papas a la cristiandad, fue sobrino de los papas Juan XIX su antecesor y Benedicto VIII y descendiente de Juan XI, Juan XII y Juan XIII. y además de ostentar el record de ser el papa más joven de la iglesia católica y de ser el único que fue papa en tres ocasiones ostenta también otras cualidades como haber sido asesino, incestuoso, violador, bisexual, sádico y zoofílico. Y todo ello en su corta vida de apenas treinta y pico años. Todo un angelito!!!!!

AQUI BENEDICTO IX CON CARA DE NO ROMPER UN PLATO
AQUI BENEDICTO IX CON CARA DE NO ROMPER UN PLATO

Los cronistas de la época afirman que Benedicto IX «creció haciendo lo que lde daba lagana, y asombró a la torpe sensibilidad de esa época que era asquerosa y cruel con todo tipo de escándalos en su vida cotidiana» Según monseñor Louis Duchesne, Benedicto IX no era más que un «mero golfillo..., que todavía tardaría mucho en convertirse en activamente agresivo». El mismo religioso afirma también que «el niño papa manifestaba una precocidad para todo tipo de maldad». Otro testigo de este papado dice: «El demonio disfrazado de sacerdote ocupa ahora el trono de Pedro». Entre los delitos que se le achacaban a este pequeño papa estaba el de ser bisexual, sodomizar animales, sobre todo gallinas y ordenar asesinatos. También se le culpa de hechicería, satanismo y violación. Lo que está claro es que los cronistas de la época aseguran que Benedicto IX fue uno de los hombres más depravados de su tiempo, debido a sus costumbres inmorales. San Pedro Damiano, cardenal benedictino, arzobispo de Ostia y reformador del siglo XI, y que calificó a este papa como el Nerón de San Pedro, escribió sobre este: «Este desventurado, desde el inicio de su pontificado hasta el final de su existencia se regocijó en la inmoralidad»

Siempre se supo que el Nerón-papa-niño, Benedicto IX, solía escaparse en las noches cerradas, del palacio del Laterano y acudía a un bosque cercano donde acostumbraba a invocar espíritus malignos, y a través de la necromancia incitaba y empujaba a las mujeres piadosas hacia la lujuria. Lo cierto es que Benedicto IX vivía en el palacio pontificio como un sultán otomano, rodeado de un gran harén, al que echaba mano cada vez que sus básicos instintos así lo exigían. Si aquello no daba resultado, su santidad echaba mano de su hermana de quince años con la que compartía lujuria y lecho, y con la que incluso compartía con algún compañero de cama. Al papa le gustaba observar cómo su hermana practicaba el sexo hasta con nueve compañeros, al tiempo que él bendecía aquella unión. Mientras el papa se dedicaba a los placeres más inmorales, sus hermanos dirigían Roma o mejor dicho, desgobernaban la ciudad. El resultado de este mal sistema de gobierno fue una gran oleada de crímenes que llenaron las calles de sangre, robos y violaciones. El escritor alemán e historiador del papado Ferdinand Gregorovius describía así la situación: «En Roma había cesado cualquier legalidad vigente, sin embargo, solo una luz incierta iluminaba estos días en que el vicario de Cristo era un papa más criminal que el emperador Heliogábalo». Pero a pesar de todo, Benedicto IX no estaba dispuesto a cambiar de actitud

En el palacio Lateranense, el papa realizaba bulliciosas orgías homosexuales a las que estaban invitados nobles, soldados y vagabundos. Esto provocó el primer intento de asesinato contra el pontífice. Durante la misa celebrada en la fiesta de los Apóstoles, se llevó a cabo un intento de asesinato contra el papa, cuando un noble se lanzó sobre él para estrangularlo. Un repentino eclipse solar que dejó toda la iglesia en absoluta oscuridad, logró evitar el papicidio, provocando el temor de los allí congregados. Aquel fenómeno solar le había salvado la vida al corrupto papa. Tampoco se salvaba Benedicto IX del delito de simonía. Los polacos habían pedido al papa una dispensa para el príncipe Casimiro, quien había tomado los votos sacerdotales, pero que los polacos deseaban convertirlo en rey. El papa se negó, pero una sugerencia por parte del sumo pontífice a los polacos podría provocar tal dispensa. La sugerencia era conceder el documento a cambio de una buena cantidad de oro a los bolsillos de Benedicto y no a las arcas del Vaticano. Otra buena donación a Benedicto IX por parte del rey Casimiro de Polonia le permitió incluso casarse Los excesos del papa provocaron un levantamiento en septiembre de 1044, promovido en parte por la familia Crescencio, haciendo que Benedicto tuviese que huir de la ciudad. En su lugar, el 20 de enero de 1045, se eligió como sucesor en la silla de Pedro a Juan, obispo de Sabina, quien tomaría el nombre de Silvestre III. Sin embargo, Benedicto no iba a quedarse tan tranquilo. El 10 de marzo del mismo año, el corrupto papa regresó a Roma con la ayuda de las tropas del rey de Alemania, Enrique III, expulsando a Silvestre y restituyéndose en el cargo pontificio. Solo dos meses permaneció Benedicto IX tranquilo en el trono. Pasado ese tiempo, se cansó de tanta misa y presentó su renuncia para poder contraer matrimonio con su bella prima e hija de Gerard de Saxo. Este le previno de no tocar a su hija hasta que no renunciase a la tiara papal, así que Benedicto IX decidió vendérsela con el cargo, a Juan Graciano, arcipreste de San Juan y perteneciente auna rica familia de origen judío, los Pierleoni. Benedicto pedía mil quinientas libras de oro por el cargo, así como todo lo recaudado por la Iglesia entre los fieles de Inglaterra

En este resort de la epoca acabo sus dias Benedicto IX
En este resort de la epoca acabo sus dias Benedicto IX

Una vez aceptadas sus condiciones, Juan Crescencio cambió su nombre por el de Gregorio VI y Benedicto IX abandonó Roma para recluirse en un castillo de su familia, con la intención de preparar sus esponsales con su prima. Ahora, y por ley, había tres papas vivos: el recién llegado Gregorio VI, el dimisionario Benedicto IX y el depuesto Silvestre III recluido en Sabina. Enrique III decidió pedir al nuevo papa la celebración de un sínodo en Roma (20 de diciembre de 1046) con la intención de tomar una decisión sobre la extraña situación que vivía el papado. Finalmente, Silvestre fue depuesto y privado de las órdenes sagradas; Benedicto IX fue destituido bajo la grave acusación de simonía; y Gregorio VI fue obligado a abdicar y enviado a Renania, bajo la custodia del obispo Hermann de Colonia. El 24 de diciembre de 1046, Enrique III decidió el nombramiento de Suidger, obispo de Bamberg, como nuevo papa, el cual adoptaría el nombre de Clemente II. Durante unos pocos meses, el nuevo papa trajo consigo la honestidad y espiritualidad perdida durante los últimos pontificados, pero esta situación duró poco tiempo. Algunas fuentes aseguran que detrás de la prematura muerte de Clemente estaba la mano y el veneno de Benedicto IX. El 9 de octubre de 1047, el papa moría en la abadía de San Tommasso. Al conocer la noticia de la muerte de Clemente, y que los nobles de Roma habían abandonado la ciudad para dirigirse a Alemania con el fin de pedir un nuevo candidato a Enrique, Benedicto IX aprovechó la situación e intentó volver a hacerse con el control del papado, convenciendo al poderoso Bonifacio de Canossa para que le prestase ayuda a cambio de privilegios.

El depuesto Benedicto consiguió hacerse nuevamente con el papado el 8 de noviembre de 1047, pero solo reinaría hasta el 16 de julio de 1048. Durante los ocho meses que duró su pontificado, Benedicto IX se volvió a entregar a todo tipo de vicios, tras ser abandonado por su prima. El emperador Enrique III volvió a deponerlo y nombró a Poppo de Bressanone, obispo de Brizen, como nuevo pontífice, quien adoptaría el nombre de Dámaso II. Este papa moriría envenenado veintitrés días después de ser consagrado, al parecer también por la mano y el veneno de Benedicto IX o por la de algún familiar de este. Lo cierto es que Enrique III envió a Benedicto IX fuera de Roma y según las crónicas moriría solo y abandonado en algún mes del año 1055, a los treinta y cuatro años. Los interesados registros de la Iglesia mencionan que Benedicto IX, muerto de arrepentimiento, se hizo monje en el monasterio de San Basilio de Grottaferrata, donde moriría. Allí está enterrado.

Aunque otros afirman que durante su encierro monacal continuó con su vida corrupta y se dedicó a vender documentos papales a cambio de una buena cantidad de dinero. Al final de sus días continuaba vendiendo estos documentos con su firma: Benedicto IX, papa

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